Por Lucía Farrando[1].

1. Introducción

El derecho a la Igualdad de oportunidades supone que todos los seres humanos deberían gozar de las mismas posibilidades de progreso, desarrollo y elección de vida  cualquiera  sean sus características accidentales (nacionalidad, situación socioeconómica, raza, sexo, familia a la que pertenece, etc.). De todas maneras, para garantizar el goce pleno de este derecho, es esencial que sea satisfecho desde el comienzo de la vida del hombre. Ello, mediante la garantía de dos derechos humanos fundamentales:

a. El derecho a la debida Nutrición y

b. El derecho de acceso a la Educación.

Garantizados ellos, podremos sí hablar de la búsqueda de la verdadera Igualdad de Oportunidades entre los hombres.

Esto que se postula, se desarrollará a continuación definiendo ambos derechos, exponiendo las consecuencias de su violación y fundamentando, a través de ello,  la tesis acerca de la importancia de la satisfacción de los mismos para la plena garantía de la Igualdad de Oportunidades.

2. Derecho a la Igualdad de oportunidades: primeras consideraciones

La Declaración Universal de los Derechos Humanos es el reconocimiento de aquellos derechos que comparte la humanidad entera.  Cuestión que lleva a pensar que existe en nosotros una misma esencia, base de estos derechos. Allí es donde encontramos lo que llamamos igualdad.

La igualdad es un derecho  reconocido expresamente en algunos artículos de la Declaración:

“Artículo 1: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.”
“Artículo 2: 1. Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.  (…)”

Pero también lo encontramos implícitamente en el resto del articulado, donde se reconocen otros derechos tales como el derecho a la vida, a la libertad, a la seguridad[1], entre otros. Todos ellos partiendo del supuesto primero de que el hombre como especie es uno sólo y como tal no puede negársele ninguna de aquellas afirmaciones, cualquiera sea su situación de vida o características personales.  De lo contrario, nos encontraríamos frente a una violación a su dignidad.

Siguiendo esta línea de ideas,  existe  un derecho derivado directamente de la igualdad,  el de la igualdad de oportunidades. Éste hace referencia a la no discriminación según las características personales y variables entre las diferentes personas para garantizar el goce de los derechos humanos. En este sentido, busca tener en cuenta  sólo la propiedad compartida por todos los hombres, que es justamente esa esencia humana.

Para la plena garantía del goce de la igualdad de oportunidades, debería respetarse este derecho desde un principio, desde el inicio de la vida. Desde ese momento en que el hombre es considerado niño y no tiene la posibilidad de elegir la manera en que se desarrollará. Ello implica que, según como se desenvuelvan y las posibilidades que tengan quienes están a su cargo, será el condicionamiento de las oportunidades que pueda tener en un futuro.

Por esta razón, es que es fundamental que exista un compromiso común de todos a garantizar ese igual desarrollo, para que en el momento en que el hombre ya pueda desenvolverse por voluntad propia, se encuentre con las mismas posibilidades que otro para decidir sobre su futuro.

Este estudio se basa en dos principios fundamentales para lograr un inicio de la vida en igualdad para todos los hombres, que luego garantizará las equitativas oportunidades que se le presentarán:

–   El derecho a la nutrición.

–   El derecho a la educación.

3. La adecuada nutrición como primer paso para la igualdad de oportunidades

Según expresa la Organización Mundial de la Salud (OMS), la nutrición es la ingesta de alimentos en relación con las necesidades dietéticas del organismo. Una buena nutrición es un elemento fundamental de la buena salud. Una mala nutrición puede reducir la inmunidad, aumentar la vulnerabilidad a las enfermedades, alterar el desarrollo físico y mental, y reducir la productividad.[2]

La condición  de que un niño esté adecuadamente nutrido desde la primera infancia es esencial para un óptimo desarrollo, ya que en esta etapa el mayor impacto lo sufre el cerebro. Éste es el órgano que más rápidamente crece, pesa 35 gr al nacer, a los 14 meses 900 gr. y en el  adulto su peso es de 1.200 gr. Por lo cual, durante los dos primeros meses de vida estaría creciendo a un ritmo de 2 mg. por minuto[3].

En efecto, la formación del sistema nervioso central está determinada en los primeros 14/18 meses de vida. Si durante ese lapso el niño no recibe la alimentación y estimulación necesarias, se detendrá el crecimiento y no se desarrollará normalmente, afectando su coeficiente intelectual y capacidad de aprendizaje; corriendo el riesgo de convertirse en un débil mental.[4]

Además, una nutrición mejor permite reforzar el sistema inmunitario, contraer menos enfermedades y gozar de una salud fortalecida.

Los niños sanos aprenden mejor. La gente sana es más fuerte, más productiva y está en mejores condiciones de romper el ciclo de pobreza y desarrollar al máximo su potencial.

a. La desnutrición, el inicio de la desigualdad

Según UNICEF[5] la desnutrición es el resultado del consumo insuficiente de alimentos  y de la aparición repetida de enfermedades infecciosas. Puede ser crónica, aguda y según peso para la edad. La misma, implica un peso corporal menor a lo normal para la edad, tener una estatura inferior a la que corresponde a la edad (retraso en el crecimiento), estar peligrosamente delgado o presentar carencia de vitaminas y/o minerales (malnutrición por carencia de micronutrientes o mejor conocida como hambre oculta).[6]

La desnutrición infantil es una violación a los derechos fundamentales  de los niños a la alimentación y a la nutrición, reconocidos en diferentes instrumentos legales internacionales como la ya referida Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Convención Internacional de los Derechos del Niño (CIDN) de 1989. Este derecho humano fundamental ha sido además refrendado por otros foros y acuerdos mundiales.[7]

Como se puede advertir, la inadecuada nutrición genera un impacto negativo en el niño que acarreará durante toda su vida. Según afirma el Informe de las Naciones Unidas: “Programa Mundial de Alimentos: La desnutrición crónica en América Latina y el Caribe”[8], los niños que se desnutren en sus primeros años están expuestos a mayores riesgos de muerte durante la infancia, de morbilidad y de desnutrición durante toda su vida. La desnutrición limita su potencial de desarrollo físico e intelectual a la vez que restringe su capacidad de aprender y trabajar en la adultez.

Esto último refleja claramente la tesis presentada, un niño que inicia su vida de esta manera lo hace con gran desventaja. Comenzando por que deberá seguir un tratamiento adecuado para su recuperación y, de no ser posible, para su mejora. Debiendo luego acarrear con las secuelas dejadas por la desnutrición, que se pueden sintetizar en la debilidad de su salud y dificultad de su desarrollo intelectual. Imaginando un futuro desde este punto de partida, ¿cómo se puede reclamar por la igualdad de oportunidades en el acceso a un trabajo, a estudios universitarios, a un buen futuro, si al no contar todos los hombres con un buen comienzo de la vida no se encuentran en  igualdad de condiciones?

Finalmente, para reforzar la idea de lo esencial  de una buena nutrición, pueden tomarse las palabras del  Dr. Abel Albino[9], “Si vamos a hablar de educación,  es  fundamental tener en cuenta que debemos preservar el cerebro, ya que podemos tener la mejor semilla del mundo, pero si no tenemos un “sustrato”, una tierra adecuada donde sembrarla, nunca germinará, o lo hará muy precariamente. El sustrato en el que debemos “sembrar” la educación, sería el cerebro. Mientras mejores sean sus condiciones, tanto mejores serán los resultados. Sin cerebro no hay educación posible; sin sustrato, sin tierra preparada, no hay semilla que germine.”

b.  La lucha hoy

Según estadísticas que muestra el “Estado Mundial de la Infancia 2007” de UNICEF, uno de cada cuatro niños y niñas – alrededor de 146 millones – que representa el 27% de la población de menores de 5 años tienen un peso menor de lo normal.

De estos 146 millones, 78 viven en Asia Meridional, 22 en Asia Oriental y el Pacífico y 17 en África Occidental y Central, 16 en África Oriental y Meridional, 8 en Oriente Medio y África del Norte, y en América Latina y el Caribe, 4 millones.

Estas cifras alarmantes han hecho que en el mundo se tome conciencia de que debían realizarse esfuerzos para contrarrestar este flagelo. Así,  han surgido numerosas organizaciones que se han propuesto este objetivo.

La ya nombrada UNICEF, desde su fundación, ha desarrollado programas de nutrición orientados a garantizar el derecho a la nutrición adecuada de todos los niños y niñas del mundo. El organismo internacional está comprometido a incrementar y mantener el nivel de cobertura en las esferas de alimentación de los lactantes y de corta edad, los micronutrientes, la seguridad alimentaria en situaciones de emergencia, entre otras. Su preocupación es mundial, realizando acciones en todos los continentes.[10]

Particularmente en Latinoamérica, surge la Cooperadora para la nutrición infantil (CONIN). Esta organización nace en el año 1975,  en Chile, de la mano del Doctor Fernando Monckeberg[11]  y es impulsada en Argentina por el Dr. Abel Albino en 1993.

Ambas organizaciones trabajan por este mismo objetivo: luchar contra la desnutrición infantil.

Para concluir con el análisis del elemento Nutrición como primer paso para la igualdad, se expondrán algunos ejemplos sobre la manera  en que las organizaciones señaladas anteriormente abordan la problemática. El objeto de ello es conocer las posibles soluciones que ya se están aplicando a la desnutrición y atender a los aspectos que se consideran importantes para lograrlo.

Para comenzar, se atenderá a una reflexión atribuida al Doctor Monckeberg, “La única debilidad mental que se puede prevenir, la única que se puede revertir, la única creada por el hombre es la debilidad mental del desnutrido”.  En otras palabras, el hombre puede combatir este flagelo generador de desigualdad, será cuestión de asumir el compromiso y encontrar la manera adecuada de realizarlo.

b.1.  UNICEF: Parte de su trabajo por el mundo

b.1.i. Programa de la Unión Europea para abordar desnutrición en Asia y África. Año 2012

El objetivo de este programa es mejorar la seguridad en materia de nutrición de niños y niñas durante los primeros 1.000 días de vida, incluido el embarazo.

Consiste en una inversión de 41 millones de euros por un período de cuatro años para financiar programas en diferentes países de esos continentes.

Quienes impulsan este proyecto entienden que la seguridad en materia de nutrición no solamente significa disponer de comida suficiente, sino también es el resultado de una buena salud, un entorno sano y una buena atención. Por ello, el programa se centra en un compromiso político de alto nivel, así como en garantizar que las metas relativas a la nutrición se incorporen en los sectores de la salud, el desarrollo y la agricultura. De esta manera la Unión Europea compromete al Estado en este tema, como también coordina y aprovecha la labor de las ONG y las organizaciones internacionales[12].

b.1.ii. Compromiso con la supervivencia infantil

En junio de 2012, los Gobiernos de Etiopía, India y Estados Unidos lanzaron con UNICEF un plan de acción global para acabar con las muertes evitables de niños menores de cinco años. Desde entonces, con el nombre de Compromiso por la Supervivencia Infantil: Una promesa renovada, más de 170 países se han sumado y han renovado su compromiso con la supervivencia infantil, buscando combatir los diferentes flagelos que la hacen peligrar. Entre los temas abordados por este compromiso se encuentra la Desnutrición.

El  Informe sobre los Progresos de 2012, titulado “El compromiso con la supervivencia infantil: una promesa renovada”, revela que las reducciones más importantes se han logrado en las tasas de mortalidad de menores de cinco años en todas las regiones y en diversos países. El número de niños menores de cinco años que han muerto a escala mundial se redujo de casi 12 millones en 1990 a un estimado de 6,9 millones en 2011.

Cada día mueren unos 14.000 niños menos, lo que supone un descenso del 41%, pasando de 87 muertes por cada mil nacidos vivos en 1990 a 51 en el año 2011.

b.1.iii.. La desnutrición en los Objetivos del Desarrollo del Milenio (ODM)[13]. Punto de vista de UNICEF

Tres de los ocho ODM  hacen referencia a la problemática de la desnutrición a nivel mundial.  A partir de un trabajo publicado por UNICEF en su página oficial[14], se desarrollarán los mismos brevemente transcribiendo aquellas partes que se refieren al flagelo estudiado.

Primer objetivo: reducir la mortalidad infantil

La supervivencia de la infancia es el núcleo fundamental de todas las actividades de UNICEF

Las enfermedades no son inevitables, ni tampoco los niños enfermos tienen por qué morir. Las investigaciones y la experiencia indican que 6 millones de los casi 11 millones de niños y niñas que mueren todos los años podrían salvar su vida por medio de medidas nada sofisticadas, basadas en pruebas empíricas y eficaces en relación a sus costos, como vacunas, antibióticos, suplementos de micronutrientes, mosquiteros tratados con insecticida y una mejora de las prácticas de atención familiar y lactancia materna.

UNICEF responde mediante:

. La provisión de intervenciones de salud y nutrición de gran impacto.

. Mejorar las prácticas de atención familiar.

. Aumentar el acceso al agua y el saneamiento mejorados.

. Responder rápidamente a las situaciones de emergencia.

Segundo objetivo: mejorar la salud materna

Los niños sanos necesitan madres sanas

Por lo menos un 20% de las enfermedades que sufren los niños y niñas menores de cinco años están relacionadas con la salud y nutrición deficiente de sus madres, así como con la calidad de la atención durante el embarazo y los primeros días de vida del recién nacido.

Tercer objetivo: erradicar la pobreza extrema y el hambre

Reducir a la mitad el porcentaje de personas que padecen hambre

La pobreza contribuye a la desnutrición, que a su vez es un factor importante en más de la mitad de las muertes de menores de cinco años en los países en desarrollo. Alrededor de 300 millones de niños y niñas se van hambrientos a la cama de todos los días. De esta cifra, solamente un 8% son víctimas del hambre o de otras situaciones de emergencia. Más de un 90% sufren desnutrición a largo plazo y carencia de micronutrientes.

El mejor comienzo en la vida es fundamental para los primeros años del niño, no solamente para su supervivencia sino también para su desarrollo físico, intelectual y emocional. Por ello, estas privaciones ponen enormemente en peligro la capacidad del niño para alcanzar su pleno potencial, un factor que contribuye a potenciar el ciclo de pobreza y hambruna sin fin que vive la sociedad.

Unicef responde mediante:

. Fomento de las capacidades nacionales para brindar atención primaria de la salud.

. Escolarizar a las niñas.

. Apoyo a una buena nutrición.

. Asistencia para la mejora del agua y el saneamiento.

. Crear un entorno protector para la infancia.

. Promoción, concienciación y asistencia en la formulación de políticas que favorezcan el bienestar de la infancia.

b.2. CONIN, un ejemplo latinoamericano de lucha contra la desnutrición infantil

Nacida en Chile en 1974,  se asienta en 1993 Mendoza – Argentina,  con el impulso del Dr. Abel Albino. Tras los años se demostró que su modelo era efectivo y exitoso, por ello distintas asociaciones se han sumado, adoptando la Metodología CONIN en materia de prevención de la desnutrición infantil y promoción humana. Actualmente, CONIN lleva replicados más de 40 Centros de Prevención distribuidos en 15 provincias de la Argentina y cuenta con más de 20 centros que se encuentran en formación. También, existen organizaciones en la República del Paraguay, en la República del Perú, y en Gambia (África Ecuatorial) que tomaron al Centro de Prevención y Promoción Humana “El Plumerillo” de Mendoza como modelo y aplican la misma Metodología para combatir el flagelo de la desnutrición.

Metodología CONIN [15]

Allí se trabaja en la prevención y recuperación de la desnutrición infantil centrando su accionar en tres pilares básicos: Docencia, Asistencia e Investigación.

En primer lugar, la docencia se dirige principalmente a la prevención de la desnutrición, promoviendo el desarrollo integral de la familia.

Considerando que el niño depende de terceros para su cuidado, los que generalmente, en situación de pobreza, no tienen ni los medios, ni la educación necesaria para poder llevar adelante con éxito esa crianza, es que en CONIN se brindan distintos programas tendientes a la capacitación de la familia. Su abordaje tiene un doble objetivo: lograr que la mamá satisfaga las necesidades de sus hijos y eleve sus expectativas culturales y sociales.

Además, existe en CONIN la labor de asistir a los beneficiarios a través de diversos programas para satisfacer sus necesidades, promoviendo fundamentalmente el ejercicio de esfuerzos mancomunados, tanto de las familias como de la Institución, sin caer en el asistencialismo simplista, que genera dependencia, falta de autoestima y en definitiva más pobreza.

Por último,  el tercer pilar sobre el que se apoya el accionar de CONIN es la investigación. La misma consiste en una investigación científica sobre la problemática de pobreza y desnutrición, que permitan difundir la actividad de la Institución,  pretendiendo demostrar y cuantificar el impacto que tienen las estrategias implementadas, luchando contra el hambre, priorizando la educación y protegiendo y promoviendo la salud.

4. La educación como presupuesto para la igualdad

La Declaración Universal de los Derechos del Niño de 1959, en la primer parte de su Principio VII, manifiesta: “El niño tiene derecho a recibir educación, que será gratuita y obligatoria por lo menos en las etapas elementales. Se le dará una educación que favorezca su cultura general y le permita, en condiciones de igualdad de oportunidades, desarrollar sus aptitudes y su juicio individual, su sentido de responsabilidad moral y social, y llegar a ser un miembro útil de la sociedad   …”.

De este se puede extraer la esencia misma de la educación como un  presupuesto para ejercer otros derechos, por ejemplo la igualdad de oportunidades. Su importancia es mucho más profunda que el hecho de aprender a escribir o leer, la educación dignifica, como bien afirma la declaración “en condiciones de igualdad de oportunidades” hace conocer las capacidades de cada uno y de esa forma poder desarrollarlas y potenciarlas. Es derecho de todos el poder tener esa oportunidad, de conocerse a uno mismo, de conocer el funcionamiento del mundo. Esa oportunidad de creerse capaces, de saber sus  posibilidades y a partir de ello libremente elegir.

También se refiere al juicio individual y sentido de responsabilidad moral y social, substancial para vivir en sociedad e insertarnos en el sistema.

Luego continúa diciendo: “…  El interés superior del niño debe ser el principio rector de quienes tienen la responsabilidad de su educación y orientación; dicha responsabilidad incumbe, en primer término, a sus padres…”. Bien dice, es una responsabilidad que en primer término corresponde a los padres. Ello implica que, como en todos los derechos humanos, es toda la humanidad la responsable de su respeto y garantía. Entre quienes se comprometen a ello  encontramos a diferentes organizaciones y al Estado principalmente.

Y termina afirmando que: “… El niño debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones, los cuales deben estar orientados hacia los fines perseguidos por la educación; la sociedad y las autoridades públicas se esforzarán por promover el goce de este derecho”. Haciendo alusión, en la primera parte, a la importancia de que el niño viva una niñez plena y feliz siendo esto un derecho.  Reiterando en el final la indicación de la responsabilidad del Estado en garantizar este derecho.

Teniendo en cuenta todo lo dicho hasta ahora,  se puede entender que una persona que no tiene la oportunidad del aprendizaje se encuentra confinada en aquello que conoce,  limitada además por las condiciones que la sociedad actualmente le impone para avanzar, restringiendo sus aspiraciones futuras y su desarrollo pleno como persona debido al desconocimiento de sus aptitudes . Por esa razón, es que comúnmente se afirma con acierto que “la educación libera”.

“Libre, y para mi sagrado, es el derecho de pensar… La educación es fundamental para la felicidad social; es el principio en el que descansan la libertad y el engrandecimiento de los pueblos” Benito Juárez[16].

En conclusión,  la educación es un derecho humano por excelencia, debe garantizárseles a todos los hombres, sin importar su situación socio-económica, raza, nacionalidad, religión o cualquier otro aspecto de su persona que los distinga. Visto de ese modo, el aseguramiento de la misma es un paso más hacia la ansiada igualdad de oportunidades, por lo que sería entonces uno de sus presupuestos.

4.a. La educación primaria universal como Tercer Objetivo de Desarrollo del Milenio

Cuando en títulos anteriores se hizo referencia a los ODM en lo que hacía a la desnutrición, transcribiendo lo dicho por UNICEF en el trabajo ya citado, fue realizado  de una manera muy sintética. Respecto del Objetivo que trata a la Educación, se incluirá más información de ese trabajo debido a que el mismo se relaciona directamente con lo que pretende plantear la tesis aquí expuesta, mostrando las múltiples consecuencias de la violación de este derecho fundamental, introduciendo más elementos que demuestran su esencialidad para garantizar la igualdad de oportunidades.

Teniendo en cuenta lo anterior, se comenzará a analizar este Objetivo.

En primer lugar, las Naciones Unidas demuestra su preocupación por encontrar el camino al respeto pleno del derecho a educarse, mediante el establecimiento del mismo como Objetivo a lograr en este Milenio, en un aspecto esencial que es la educación primaria. Esta ambiciosa aspiración ha sido detenidamente estudiada por UNICEF, quien ha tenido una participación muy activa en el planeamiento y concreción de estrategias para llegar a ella.

A continuación, se expondrán extractos del trabajo realizado por esa organización, al que anteriormente se aludió[17], donde se plasman algunas observaciones al tema  y las tareas que se encuentran llevando a cabo o que exitosamente concretaron.

 4.a.i. UNICEF: “Objetivo: Lograr la enseñanza primaria universal”

– Meta para el 2015:  velar por que todos los niños y niñas puedan terminar un ciclo completo de enseñanza primaria.

Respecto a este objetivo, UNICEF le da singular importancia a eliminar las disparidades entre los géneros en la educación primaria y secundaria.

La razón de ello, según entienden, es que el conquistar la igualdad en el acceso a la educación es la base de todos los demás objetivos para el desarrollo. De este modo afirman que, hasta que no haya el mismo número de niñas que de niños en la escuela, será imposible impartir los conocimientos necesarios para erradicar la pobreza y el hambre, combatir la enfermedad y asegurar la sostenibilidad del medio ambiente. Y millones de niños, niñas y mujeres seguirán muriendo innecesariamente, una circunstancia que pone en peligro todos los programas en favor del desarrollo.

– Objetivo para 2015:

Asegurar que todos los niños y las niñas terminen un curso completo de enseñanza primaria.

Según los cálculos de 2001, alrededor de 115 millones de niños y niñas en edad escolar primaria, la mayoría niñas, no asisten a la escuela.

– Educar a las niñas permite impulsar el desarrollo para todos

Afirma UNICEF, que lograr el Objetivo relacionado con la educación servirá para promover el progreso de todos los demás objetivos del milenio. Educar a los niños y niñas contribuye a reducir la pobreza y promover la igualdad entre los géneros. Ayuda a reducir las tasas de mortalidad en la infancia y promueve la preocupación por el medio ambiente. Está estrechamente vinculado al Objetivo 3 -paridad entre los géneros-  ya que la educación primaria universal exige por definición la paridad entre los géneros.

La educación, especialmente la escolarización primaria gratuita para todos los niños y niñas, es un derecho fundamental al que los gobiernos se comprometieron cuando firmaron en 1989 la Convención sobre los Derechos del Niño.

UNICEF promueve una educación básica de calidad para todos, con un mayor hincapié en la igualdad entre los géneros y la eliminación de todo tipo de disparidades. En especial, la escolarización de las niñas, y asegurar que permanezcan y aprendan en la escuela, ofrece lo que UNICEF denomina un «efecto multiplicador». Las niñas que han recibido una educación suelen casarse más tarde y tienen menos hijos, quienes a su vez disponen de más posibilidades de sobrevivir y están mejor alimentados y educados. Las niñas que han recibido una educación son más productivas en el hogar y reciben un mejor salario en el lugar de trabajo, y tienen más capacidad para participar en la toma de decisiones sociales, económicas y políticas.

La escuela ofrece también a los niños y niñas un entorno seguro, mediante el apoyo, la supervisión y la socialización. Aquí aprenden aptitudes para la vida práctica que pueden ayudarles evitar enfermedades, como el VIH/SIDA y el paludismo. Es muy posible que en la escuela reciban vacunas que les pueden salvar la vida, agua potable y suplementos con nutrientes. Educar a una niña reduce también de forma considerable la posibilidad de que su hijo muera antes de cumplir cinco años.

A la inversa, privar al niño o niña del acceso a una educación de calidad aumenta las posibilidades de que sea víctima del abuso, la explotación y la enfermedad. Las niñas están incluso más expuestas que los niños al riesgo de sufrir abusos cuando no van a la escuela. En muchos poblados, la escuela proporciona un refugio seguro para la infancia, un lugar donde es posible encontrar compañerismo, supervisión de adultos, letrinas, agua potable y, posiblemente, alimentos y atención de la salud.

Sin embargo, incluso estas cuestiones básicas están más allá del alcance de cientos de millones de niños y niñas. A estos niños se les priva de su derecho a una educación porque sus familias no pueden costear los gastos escolares u otros costos relacionados, o porque sus comunidades son demasiado pobres o están en un lugar demasiado remoto para disponer de instalaciones y materiales de enseñanza, o porque tienen que trabajar para traer alimentos a casa. Los niños y niñas de las poblaciones indígenas o las minorías étnicas son por lo general víctimas de la discriminación, que les excluye de la educación, lo mismo que ocurre con los niños y niñas con discapacidades.

Además, el VIH/SIDA ha diezmado las escuelas, las comunidades y las familias en todo el mundo, creando huérfanos y otros niños y niñas vulnerables. Los conflictos civiles y las crisis humanitarias privan también a la infancia de su derecho a una educación. Las niñas suelen ser las más afectadas por estos problemas. Son las primeras que tienen que abandonar la escuela si no hay suficiente dinero o si las tareas del hogar reclaman su atención, si los miembros de la familia necesitan recibir cuidados, si la escuela está demasiado lejos, o en situaciones de inseguridad generalizada. La consecuencia es la pérdida de la promesa que trae consigo toda nueva generación.

Para que se cumpla el objetivo relacionado con educación es necesario tomar medidas para abordar tanto las necesidades humanas como los materiales –edificios, libros y maestros– y los requisitos orgánicos necesarios para que todos los niños y niñas vayan a la escuela para asegurarles una educación. Entre estos requisitos hay que señalar la igualdad en la sociedad, la buena salud y nutrición, y el respaldo firme de los gobiernos y las comunidades.

– UNICEF responde mediante:

. La participación en tareas de difusión y promoción.

. «Acompañar» a los países en la formulación de políticas educativas y su implementación.

. Promoción de la atención y el desarrollo de la primera infancia para asegurar un «buen comienzo» en la educación.

. Intensificar las alianzas para la educación de las niñas.

. Ayudar a las escuelas a proporcionar suministros, agua potable y saneamiento.

. Proteger el derecho a la educación en las situaciones de emergencia. [18]

– Progresos

En todo el mundo, se han alcanzado progresos considerables en la matriculación/asistencia en la escuela primaria y, si se mantienen las tendencias actuales, la mayoría de los países de las regiones de Oriente Medio y África del Norte, Asia oriental y el Pacífico, y América Latina y el Caribe, parecen mantener el rumbo para lograrlo en 2015. En Europa Central y del Este y la Comunidad de Estados Independientes, aunque la tasa de aumento tiene que mejorar, es sin duda posible lograr el objetivo. En todas estas regiones, los avances en la matriculación/asistencia necesitan traducirse también en tasas elevadas de terminación de la escuela primaria.

El mundo ha logrado también firmes progresos en la asistencia/matriculación en general. En 2001, la tasa neta de matriculación/asistencia en la escuela primaria en el mundo (1) era de un 82%, lo que significa que un total de 115 millones de niños y niñas en edad escolar no acudían a la escuela primaria. Las proyecciones de UNICEF indican que, en 2005, el porcentaje de niños y niñas en edad escolar primaria que acudan a la escuela aumentará a un 86%.

Sin embargo, no será suficiente para asegurar que todos los niños y las niñas se beneficien de un curso completo de educación primaria en 2015. Es preciso acelerar el paso. El mundo tendrá que mantener una tasa media anual de aumento de la tasa de matriculación/asistencia en la escuela primaria de 1,3% durante los próximos 10 años. Los cálculos y proyecciones de UNICEF indican que tres regiones –Oriente Medio y África del Norte, Asia meridional, y África occidental y central– no lograrán el objetivo de la paridad entre los géneros en la educación primaria en 2005, y tendrán que alcanzar una tasa media anual de aumento considerablemente mayor para cumplir el Objetivo de Desarrollo del Milenio.

Las políticas y estrategias mundiales en el futuro tendrán que ayudar a los países a lograr un crecimiento exponencial de la tasa media anual de aumento por medio de una serie de incrementos sustanciales en sus tasas de escolarización.

– Conclusiones. Educación e igualdad de oportunidades

Al comenzar el tema se hizo referencia a la educación como presupuesto para ejercer otros derechos. Ello, se ve plasmado en el estudio realizado por UNICEF[19]. En él se observan claramente las diversas consecuencias beneficiosas para la humanidad que se desprenden del logro de la adecuada educación de un niño, es decir, que con garantizar ello estaríamos dándole lugar además a una multiplicidad de otros derechos como lo son: el derecho a la buena salud, al no abuso o explotación, al acceso al trabajo, entre otros. Además del que puntualmente  interesa en este trabajo, que es el derecho a la igualdad de oportunidades.

¿De qué manera coopera con el logro de esa igualdad? La educación es una herramienta esencial para garantizar un buen presente y un mejor futuro. En el presente el hombre educado se siente  digno, conocedor de los que le rodea, del funcionamiento del  mundo y capaz de conocer aún más. En un futuro le será de gran utilidad para concretar sus aspiraciones, podrá arrancar desde una base igual a otra persona para que luego, el llegar a ellas sólo dependa de su esfuerzo y capacidad. Se encontrará garantizada la igualdad de oportunidades a través de la educación, cuando el destino de cada persona dependa de su voluntad y no esté obstaculizado por el condicionamiento de una niñez sin escuela.

5. Conclusión Final

Los primeros años de vida son la  base fundamental para el desarrollo físico, emocional, intelectual y social de las personas.

Disfrutar de salud, nutrición, y educación, así como de un buen cuidado y afecto por parte de los padres y  madres en las etapas tempranas es fundamental. Su razón de ser radica en que asegurando el mejor comienzo posible de la vida para niños y niñas proporciona las bases para asegurar la vigencia de todos los demás derechos. Es por eso, que la Convención sobre los Derechos del Niño señala en su art. 6 que “los Estados Partes garantizarán en la máxima medida posible la  supervivencia y desarrollo del niño.”

Por muchos años el desarrollo temprano de los niños y niñas estaba solamente en manos de los padres y la familia extendida. Sin embargo, actualmente la pobreza, enfermedades, mala nutrición, falta de registro de nacimiento, violencia, falta de servicios de calidad,  rompimiento de las estructuras familiares  tradicionales entre otros, obstaculiza, la posibilidad de que los padres puedan proveer el cuidado, afecto y atención necesaria para que los niños desarrollen todas sus potencialidades.

Por esta razón, es que la intervención activa del Estado y de las organizaciones nacionales e internacionales mediante el desarrollo de políticas y  programas diseñados para niños en la primera infancia, es fundamental.

A ello se refiere el Preámbulo  de la Declaración Universal de los Derechos del Niño de 1959, que considera  “(…)  que la humanidad debe al niño lo mejor que puede darle”.   Reflejando así,  el compromiso  común que más adelante en su redacción extiende instando a los padres, hombres y mujeres individualmente y a las organizaciones particulares, autoridades locales y gobiernos nacionales a reconocer esos derechos y luchar por su observancia con medidas legislativas y de otra índole adoptadas progresivamente en conformidad con los principios que seguidamente cita, algunos de los cuales han sido desarrollados a lo largo de este trabajo.

La Igualdad de oportunidades es un derecho fundamental que resalta la igualdad en dignidad existente en todos los hombres. A cada uno se le debe garantizar desde el comienzo el respeto de la misma, ya que un arranque en desigualdad implicaría un desequilibrio para toda su vida.

Para concluir, sería fundamental aunar  esfuerzos en garantizar estos dos pilares: la debida Nutrición y Educación en el comienzo de la vida. Ambos son substanciales para el desarrollo óptimo de la persona. Partiendo desde ese inicio de pleno desarrollo, en general, dependerá de las elecciones libres del hombre el rumbo que tomará su futuro. Por el contrario, sin la garantía de esos derechos, el espectro de posibilidades que se le presentan se limita considerablemente.

Finalmente, y siguiendo lo razonado en el párrafo anterior, la garantía de la igualdad de oportunidades sería un reflejo del reconocimiento de la igualdad entre los hombres. Ella, debe ser atendida desde el inicio de la vida, sin lo cual no se puede hablar de un verdadero y pleno respeto del hombre en su dignidad.

Logrando aquélla, se habrá cumplido con lo que constituye la base del reconocimiento de todos los derechos humanos: la comprobación de que es sólo la esencia humana el fundamento de los mismos.



[1]  Estudiante avanzada de abogacía de la Universidad de Mendoza. Voluntaria del Centro Latinoamericano de Derechos Humanos (CLADH), ONG en Derechos Humanos con sede central en la Provincia de Mendoza. Este trabajo es realizado en el ámbito de la referida Organización, guiado y corregido por los directivos de la misma.

[1] Declaración Universal de los Derechos Humanos, París, 1948.

[2] ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD (OMS), Temas de salud. Nutrición, http://www.who.int/topics/nutrition/es/ (disponible el 12- VII- 2013). También puede verse: http://comofuncionaque.com/que-es-la-nutricion/.

[3] ABEL, ALBINO, Fundación Conin: Invertir en la Inteligencia, http://www.conin.org.ar/informate.php, (disponible el 12- VII- 20013).

[4] ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD (OMS), Temas de salud. Nutrición.

[5] UNITED NATIONS INTERNATIONAL CHILDREN’S EMERGENCY FUND, o bien en español, Fondo Internacional de Emergencia de las Naciones Unidas para la Infancia.

[6] Desnutrición Infantil, http://www.unicef.org/republicadominicana/health_childhood_10172.htm (disponible el 12- VII- 2013).

[7] Algunos ejemplos:   Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 1966.
Conferencia Mundial sobre la Alimentación, 1974.

[8] Programa Mundial de Alimentos: La desnutrición crónica en América Latina y el Caribe ,http://www.onu.org.pe/upload/infocus/pma_desnutricioninfantil.pdf (disponible el 12- VII- 2013)

[9] ABEL, ALBINO: Médico pediatra argentino, dedicado al tratamiento de la desnutrición infantil y creador de la Fundación CONIN (Cooperadora para la Nutrición Infantil).

[11] FERNANDO, MONCKEBERG: Médico nutricionista de nacionalidad chilena, obtuvo el Premio Nacional de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas 1998.

Es profesor formado en la Universidad de Chile, tiene investigaciones y docencia realizadas en la Universidad de Hardvard a finales de la década de los 50, fue creador y el primer director del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) y Presidente de la Corporación de la Nutrición Infantil (CONIN),cargo que ocupa en la actualidad. Entre 1994 y 1996 fue rector de la Universidad Santo Tomás. También es actualmente director de la Revista Creces. Miembro de prestigiadas instituciones nacionales e internacionales, especialmente en el ámbito pediátrico y nutricional, ha desplegado una amplia labor de investigación científica publicando artículos trabajos en revistas y libros dentro y fuera del país.

[12] UNICEF y la Unión Europea actúan para abordar la desnutrición en Asia y África, http://www.unicef.org/spanish/nutrition/index_66572.html (disponible el 12- VII- 2013). 

[13] Los ODM representan una iniciativa global que ha surgido de los compromisos y metas establecidas en las cumbres mundiales de los años noventa. Como respuesta a los principales desafíos de desarrollo, los ODM promueven la reducción de la pobreza, la educación, salud materna, equidad de género, y apuntan a combatir la mortalidad infantil, el VIH/SIDA y otras enfermedades.
La Declaración del Milenio fue aprobada por 189 países y firmada por 147 jefes de estado y de gobierno en la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas celebrada en septiembre de 2000. Los Objetivos de desarrollo del Milenio (ODM), son ocho ambiciosos objetivos que se intenta alcanzar para 2015 y se basan directamente en las actividades y metas incluidas en la Declaración del Milenio.
Los ODM se componen de 8 Objetivos y 18 metas cuantificables que se supervisan mediante 48 indicadores. (Fuente: Objetivos de Desarrollo del Milenio,  http://www.undp.org.ar/odm.html, disponible el 5- VII-  2013).

[14] Objetivos de Desarrollo del Milenio, http://www.unicef.org/spanish/mdg/education.html (disponible el 4- VII- 2013).

[15] Metodología Conin,  http://www.conin.org.ar/nutrar.php, (disponible el 12- VII- 2013).

[16] BENITO PABLO JUÁREZ GARCÍA (1806 1872): abogado, político y estadista mexicano, de origen indígena. Personaje primordial en una época de gran relevancia, en la que México se consolidó como República. Obtuvo incluso el cargo de Presidente del país en varias ocasiones y por su defensa de las libertades se le concedió el título de “Benemérito de las Américas”.

[17] El objetivo: lograr la enseñanza primaria universal, http://www.unicef.org/spanish/mdg/education.html (disponible el 4- VII- 2013).

[18] Véase Objetivos de Desarrollo del Milenio, http://www.unicef.org/spanish/mdg/education.html (disponible el 4- VII- 2013).

[19]  El objetivo: lograr la enseñanza primaria universal, http://www.unicef.org/spanish/mdg/education.html (disponible el 4- VII- 2013).

 

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