8 DE MARZO: DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

El 8 de marzo es una buena oportunidad para reflexionar sobre los retos que enfrentan las mujeres para insertarse y competir en el mercado laboral. También es una oportunidad para definir cuáles deben ser las acciones prioritarias que deben impulsarse desde los gobiernos y la sociedad civil para lograr que puedan trabajar en igualdad de condiciones.

Sin dudas, los tiempos han cambiado y se ha avanzado bastante desde aquel día de 1975 en que la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaraba el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Sin embargo, al día de hoy, no se ha alcanzado plenamente la igualdad laboral entre hombres y mujeres. Apenas el 50 por ciento de las mujeres en edad de trabajar forman parte de la población activa mundial. Una abrumadora mayoría trabaja en la economía informal, donde perciben bajos salarios y carecen de protección social. Además, existen numerosos desincentivos económicos o trabas institucionales que condicionan la decisión de las mujeres de salir a trabajar.

Frente a esta perspectiva, los gobiernos deben realizar esfuerzos concertados para promover la participación de las mujeres en la vida económica y dar cabida a la voz de las propias mujeres para generar soluciones que permitan superar las barreras actuales. Se necesitan políticas públicas que alienten el empleo de las mujeres, la igualdad en la remuneración por iguales tareas e incentivos para que las mujeres consigan nuevos empleos, como capacitación vocacional y mercados de trabajo más justos, con jornadas flexibles, licencias extendidas y otros beneficios.

En el arduo trabajo por transformar estos objetivos en realidad concreta el CLADH, junto a la Clínica Jurídica de la Universidad Austral, consiguió un fallo histórico de la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal mediante el cual se ordenó al Poder Ejecutivo Nacional que reglamente un artículo de la ley de Contrato de Trabajo para que las empresas dispongan de salas maternales y guarderías. La medida está pendiente desde hace 42 años.

La acción judicial se originó en 2015 solicitando que “se condene al Estado Nacional-Poder Ejecutivo por no haber reglamentado el artículo 179 de la Ley de Contrato de Trabajo”.

El artículo sostiene que “los establecimientos donde preste servicios el número mínimo de trabajadoras que determine la reglamentación, el empleador deberá habilitar salas maternales y guarderías para niños hasta la edad y en las condiciones que oportunamente se establezcan”. Pero la reglamentación nunca se concretó.

La obligación de contar con salas maternales en empresas no es sólo una exigencia legal, sino que también cuenta con reconocimiento en diversos Tratados de Derechos Humanos.

El artículo 18 de la Convención sobre los Derechos del Niño establece que los Estados Partes deben adoptar todas las medidas apropiadas para que los niños cuyos padres trabajan tengan derecho a beneficiarse de los servicios e instalaciones de guarda de niños para los que reúnan las condiciones requeridas.

Por su parte, el art. 11 de la Convención contra la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer indica que “[a] fin de impedir la discriminación contra la mujer por razones de matrimonio o maternidad y, asegurar la efectividad de su derecho a trabajar, los Estados partes tomarán medidas adecuadas para (…) Alentar el suministro de los servicios sociales (…) especialmente mediante el fomento de la creación y desarrollo de una red de servicios destinados al cuidado de los niños”.

Sin dudas dicha medida beneficiará a las mujeres que desean trabajar sin postergar por ello la maternidad. Los últimos datos disponibles del Observatorio de la Maternidad indican que hasta un 43% de las mujeres deja de trabajar por sus hijos. Medidas concretas como ésta son necesarias para que las mujeres puedan prosperar y participar con un trabajo digno.

 

Todavía queda mucho por hacer

Este 8 de marzo hay que celebrar, pero también concientizar. Hemos recorrido un gran camino hasta llegar a este punto, pero aún queda mucho por hacer. Por este motivo desde el CLADH queremos celebrar este Día Internacional de la Mujer no sólo haciendo eco de mensajes en pro de la igualdad, justicia y desarrollo sino también trabajando en proyectos concretos para que ese deseo e ideal de igualdad se trasforme en realidad tangible. Se necesitan cambios sencillos, pero de gran envergadura. Nuestros gobernantes y la sociedad civil deben comprender de una vez por todas que la igualdad y el respeto, son el único camino hacia el futuro.

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